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30.El baldaquino

Cité épiscopale d’Albi

La tradición local designa como « baldaquino » el portal grandioso que marca la entrada meridional de la catedral, la única abierta a los fieles hasta el siglo XIX.

Inicialmente al aire libre, permite el acceso a un pórtico lujosamente adornado y a un vestíbulo cubierto por una bóveda suntuosa, realizada entre 1510 y 1515 por iniciativa de Charles de Robertet, del cual lleva las armas. El baldaquino y el pórtico presentan cimientos aparejados en forma continua, tanto en los pilare 1 como en las dovelas. 2 La cronología de su construcción se deduce de los escudos que lo marcan. Se elevan los pilares bajo el obispado de Adrien Gouffier (1519-1523); se elaboran los arcos y sus redes en tiempos de su hermano Aymard (1523-1528); y se termina el conjunto en la época de Antoine Duprat (1528-1535). Las grandes arcadas, de 6 metros de ancho, culminan a 12,80 metros, y sobre ellas un coronamiento de 12,50 metros. Estas dimensiones expresan una búsqueda de armonía y equilibrio, muy sensible a la vista. El labrado de las piedras, particularmente precioso, corresponde a una construcción de lujo de alto costo. Se encuentran cimientos regulares del mismo espesor, excepto en la base de los pilares y en puntos particularmente neurálgicos, donde se observan morrillos más altos. La parte superior de los pilares se inclina hacia la catedral y las caras laterales se separan ligeramente hacia el exterior, apoyadas en los muros. Este dispositivo trapezoidal garantiza la estabilidad del edificio. El encaje de la parte superior se encuentra reforzado por tirantes de hierro que pasan por los travesaños rectilíneos, cortando en tres niveles la complejidad de la red flamígera. La evolución del estilo, que permite las horizontales, ofrece así comodidades a la técnica. El baldaquino presenta espirales, capiteles planos y escudos cóncavos que remiten al arte portugués de tiempo de Manuel el Afortunado, sugiriendo influencia ibérica. Las flores petrificadas tienen un sentido, por cuanto anuncian de manera sensible lo sagrado. El baldaquino y el pórtico de la catedral Santa Cecilia participan en la respuesta activa a la Reforma protestante en la época misma en que ésta se está desarrollando. Los prelados que ocupan la sede episcopal de Albi, provenientes del círculo monárquico, oponen mucho tiempo antes del Concilio de Trento la riqueza de lo sensible al iconoclasmo 3 y al rigor monumental. Más allá de este contexto, el baldaquino marca el paso del mundo profano al universo de lo sagrado Puerta hacia la Jerusalén celestial 4 , introduce a la catedral, manifestación física de una comunidad que es a la vez institucional y mística, la de la Iglesia. Indica el camino hacia lo invisible, al misterio, la verdad y la Salvación. Esta función iniciática se encuentra reforzada por cuanto, construido de piedra blanca y revestido de una ornamentación exuberante, se destaca muy claramente sobre muros de ladrillo, potentes y desnudos.

1Un pilar puede designar varias cosas: la parte lateral de una puerta o ventana, de un manto de chimenea (también llamado jamba), el muro vertical que soporta el nacimiento de una bóveda, el pilar cuadrado donde nace un arco y cada una de las piedras de ese pilar.

2 Designa la curvatura de un perfil de bóveda o de un arco. Exageración de la convexidad de un perfil. Parte curva por sobre una puerta o una ventana. Cada uno de los arcos concéntricos que forman la arquibóveda de una arcada o de un pórtico. Ornamentación que compone también la decoración del pórtico de las iglesias. Elemento curvo que remata el arco de encuadre de una ventana o de una puerta. Dovela: parte inferior de un dintel de vano (puerta o ventana), por oposición a los apoyos de vano y a los cuadros de vano (partes verticales).

3 El iconoclasmo (del griego εικών eikon « icono » y klaô « romper ») es, en su sentido estricto, la destrucción deliberada de símbolos o representaciones religiosas (pertenecientes a su propia cultura), por lo general por motivos religiosos o políticos. Esta corriente de pensamiento rechaza la adoración que se presta a las representaciones de lo divino, en particular los iconos. El iconoclasmo se opone a la iconodulia. En un segundo sentido, el término iconoclasta (adjetivo o sustantivo) designa una actitud o un comportamiento de hostilidad manifiesta hacia las tradiciones.

4 Jerusalén celestial – También llamada nueva Jerusalén, tabernáculo de Dios, ciudad santa – es un concepto tradicional judío y cristiano, asociado a la vez con el Jardín del Edén, con la Tierra Prometida y con la Reconstrucción del Templo después del término del cautiverio de los judíos en Babilonia. Según las tradiciones, puede ser una ciudad literal, un lugar espiritual o representar la culminación de la Historia y el retorno a la perfección inicial.


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